Los cada vez más numerosos disidentes de la línea palaciega “dura” del Poder Ejecutivo (PE), entre los que se cuentan los “blandos” de mismo PE y otros que también dizque laboran bajo la dirección directa o indirecta del Palacio de la Plaza Murillo de La Paz, me parece que se están dando cuenta de que las fechorías de los “duros” están perjudicando a los “blandos” y desde luego a los movimientos sociales y a todos los bolivianos de dentro y fuera del país. Lo que no entienden los “blandos”, sus huestes y muchos otros, es por qué los “duros” no se dan cuenta de que si persisten en su cometido de contrabandos, tonterías y violencias de todo tipo en desacato de las leyes y de la Constitución vigente ¡perderán soga y cabra! y al final no quedará mucho ni para la historia; será cuestión de tiempo. Y es probable que también pierdan el referendo ilegal de aceptación de la constitución espuria de Oruro, y esto sí que está dando qué pensar a los “blandos” y a su creciente número de seguidores ¿por qué? Porque éstos se están percatando de que el posible triunfo, y lo que ellos entienden por implementación de la constitución espuria, bajo el mandato de los “blandos” sería menos difícil y hasta más llevadera que bajo el mandato de los “duros” seguidores desmedidos de consignas extranjeras. Los “blandos” saben que la supuesta implementación de la Constitución de Oruro bajo su dirección sería menos desaforada que la hipotética implementación bajo el mandato de los “duros”. Y ahí está la madre del cordero. ¿Divisiones del MAS? Sí, pero como nunca fue una unión conformada, la desunión paulatina pero segura tampoco lo es. Los “blandos” saben que si la constitución espuria de Oruro se impone a la fuerza, su oposición a los “duros” hasta ahora musitada, bisbiseada y más o menos dialogada, se tendría que convertir en griterío, en codazos y hasta bloqueos, lo que complica el panorama político de todos especialmente ante y entre los movimientos sociales que son un sostén importante y afluente de votos de “duros” y “blandos”. Y compromete “el cambio” Lo que tampoco conviene a ninguno de los dos es que los movimientos sociales se distancien de ambos por peleadores y por prometedores sin mucho que decir en cuanto al cumplimiento de promesas. El reto de los “blandos” en este momento es sopesar el sentimiento político de los movimientos sociales que habitan mayormente en el occidente del país de modo que cuando llegue la gresca de “blandos” y “duros”, por más sorda que sea como ahora, aquéllos salgan ganando y los “duros” pasen a la historia no sin antes pasar por los tribunales de justicia para que los condene o absuelva de tantos delitos y desvaríos ilegales como los de Sucre, Pando y las detenciones violentas al mejor estilo totalitario imitando a Hollywood y a la policía cubana. Fuera de los ya históricos esquizofrénicos exabruptos de los “duros” con diplomáticos extranjeros, con autoridades de la Iglesia católica y con la prensa, algunos de nosotros quisiéramos saber, como seguramente lo están queriendo saber los “blandos”, qué de provecho han sacado los “duros”, o sea Su Excelencia y compañía, con enemistarse en buena medida con EEUU; con insultar a los jerarcas católicos; y con enconar palabras, gestos y actitudes con los representantes de la prensa. Lo único que han logrado es mirarse al espejo y gustarse hedónicamente porque a nadie han impresionado y menos a la gente de los movimientos sociales que todavía los apoya aunque cada semana menos. Al contrario, las oposiciones al accionar equivocado del Gobierno son tan variadas y diversas que con el tiempo acaso se unan y comiencen a presentar el comienzo del fin del apoyo político de los movimientos sociales del Occidente al gobierno de los “duros”. Ahora es momento en que los “blandos” se alejen políticamente de tanta metida de pata y esgriman sus postulados opositores como lo están empezando a hacer algunos líderes de movimientos sociales que hasta ahora decían poco e incluso apoyaban los desmanes del PE. Pero nadie es sordo todo el tiempo, ni menos tonto. Lo primero que yo haría si fuese del lado “blando” es pedir que se vote por el NO en el referendo de la constitución de Oruro. ¿Por qué? porque, insisto, no conviene que ninguna constitución boliviana sea liderada ni ahora ni nunca por los “duros” del PE. La intolerancia y los métodos atrabiliarios y hasta mortíferos que han venido utilizando con el poder, que ellos creen que les otorga o no la Constitución vigente, se multiplicarían exponencialmente con los poderes que ellos derivarían de una hipotética aprobación de la espuria Constitución. En este momento los “blandos” tienen la obligación lógica y fría de oponerse a que los “duros” logren poder adicional de cualquier tipo, y menos si es por medio de un mamarracho de Constitución. Insisto, los “blandos” y muchos otros perderán toda posibilidad de trascender políticamente si se aprueba a como dé lugar la Constitución de Oruro bajo el mandato de los “duros”.
http://www.lostiempos.com/noticias/23-12-08/23_12_08_pv1.php
Este blog ha sido creado para que los paceños nos quitemos el estigma de que somos masistas. LA PAZ NO APOYA AL MAS, La Paz no apoya los afanes totalitarios del gobierno de Evo Morales. Bienvenidos los nuevos lectores: LA PAGINA SE ACTUALIZA DIARIAMENTE
martes, 23 de diciembre de 2008
Vergonzoso error diplomático
El presidente Evo Morales planteó públicamente que las naciones de América, o que al menos aquellas que integran el denominado Grupo de Río, expulsen a los embajadores de los Estados Unidos si el presidente electo estadounidense, Barack Obama, no levanta el bloqueo económico impuesto a Cuba hace 46 años, cuando fue expulsada de la Organización de Estados Americanos (OEA). La propuesta del Mandatario boliviano en el balneario brasileño de Sauípe fue formulada durante una masiva conferencia internacional de prensa de los presidentes de países miembros del denominado Grupo de Río, que decidieron crear una nueva organización intrarregional. El acontecimiento internacional, precedido por una reunión de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), concentró la atención de la diplomacia continental. Ahí, Morales explicó que “no es posible que a Cuba la abandonemos. Por supuesto, esperaremos algún tiempo para que se levante el bloqueo económico a Cuba”, pero si el próximo Presidente de los EEUU no lo hace, “todos los países de América o, por lo menos el Grupo de Río, debemos de retirar los embajadores norteamericanos”. La propuesta no recibió el apoyo de los otros mandatarios. El presidente de Brasil, Lula da Silva, salió al paso con calidad diplomática para sacar las castañas del fuego y sostuvo que habría que “esperar que el Presidente de EEUU asuma su cargo, para ver cuál será su política para América Latina”. Un presidente no puede arriesgarse a que cualquier propuesta suya ante un continente que lo ve y lo escucha quede al aire y carezca de aceptación de sus colegas. Ello, simple y llanamente, significa que no es seria, es considerada absurda o, cuando menos, inconveniente, en este caso, para las políticas diplomáticas de sus respectivos gobiernos. El presidente Morales dijo que hizo conocer esta su idea al Canciller, quien no estaba de acuerdo, pero que igual la planteaba porque era muy franco. Para que una propuesta presidencial tenga éxito y no constituya una virtual metida de pata, respondida con la silenciosa oposición de los demás, son precisas consultas previas o al menos sondeos para saber si no caerá en un azaroso vacío. Nuestra diplomacia aparentemente no hizo ese trabajo y dejó que el Presidente hiciera un ridículo internacional. El asunto supone que nuestros diplomáticos son ineficientes, incapaces o ingenuos, al permitir que el Primer Mandatario cometa semejante gaffe y quede tan malparado. Es admisible que, en el contexto de su política antiimperialista, Morales quiera que los países de América sigan los radicales pasos de Bolivia y Venezuela y echen a los embajadores de EEUU. Pero de ahí a pretender que porque se hace una propuesta masivamente pública, buscando un impacto mediático, los otros mandatarios van a aceptarla, es un tremendo error diplomático y ahí está el resultado de esa fracasada intención. Ahí también se advirtió cómo el Presidente boliviano cree que puede influir en políticas exteriores, sólidamente asentadas, de otras naciones.
http://www.laprensa.com.bo/noticias/23-12-08/23_12_08_edit1.php
http://www.laprensa.com.bo/noticias/23-12-08/23_12_08_edit1.php
lunes, 22 de diciembre de 2008
Sólo el 10%
Evo Morales tiene razón: la prensa es su enemiga. En lo que se equivoca el Presidente es en las razones de esa enemistad. La prueba de ello es el cambio que se operó luego de ser elegido por mayoría absoluta. Mientras fue dirigente cocalero y/o diputado, acudía constantemente a la prensa. Salía tanto que se hizo famoso de la noche a la mañana. No es exagerado decir que su imagen pública fue tallada por los periodistas. Cuando fue brutalmente golpeado por efectivos de Umopar, la prensa armó tremendo escándalo y, a raíz de ello, y por el temor de que algún enviado de la DEA o la Embajada estadounidense le “siembre” algún paquetito de droga, no faltaron periodistas que lo cuidaban noche y día. El día en que el Parlamento lo licenció, el escándalo se hizo mayúsculo por la gran cobertura de prensa que tuvo. Nadie entonces se quejaba de mentiras, tergiversaciones o campañas porque Evo Morales era el mimado de los medios. Las cosas comenzaron a cambiar cuando fue elegido Presidente. Poco antes de tomar posesión, el 17 de enero de 2006, retornó de una gira por diez países y le pidió al periodismo que el tema marítimo sea tratado “sin bulla”. Pedido difícil de cumplir porque era ir contra una de las funciones específicas del periodismo: la de informar. Cinco días después de haber asumido el mando de la Nación, el 27 de enero de 2006, en la entrega de los premios nacionales de periodismo 2005 de la Asociación de Periodistas de La Paz, recomendó a los periodistas “una crítica constructiva, pero en base a la verdad y no en la mentira”. Poco después, ya en febrero, el Presidente expresó públicamente su molestia porque algunos medios difundieron la noticia de que habría sufrido un amago de desmayo presumiblemente por exceso de trabajo. Eso no era un insulto ni mucho menos. Fue, quizás, una exageración, pero el enfado del Mandatario era desmedido. Casualidad o no, el 24 de febrero de 2006 se entorpeció el trabajo de los periodistas que cubrían el acto por el 69 aniversario de la Academia Nacional de Policías. Lo demás (las cada vez mayores agresiones a la prensa) es historia conocida… ¿Cómo fue que se operó un cambio tan drástico en tan poco tiempo? La respuesta es sencilla: Evo Morales y su partido se convirtieron en Gobierno y, por lo tanto, son enemigos de la prensa. Desde su origen, en la Roma de Julio César, el periodismo y el poder político son enemigos naturales. “Las relaciones entre el poder político y el poder de la prensa poseen el carácter de una lucha en la que el primero busca dominar al segundo”, escribió el chileno Raúl Sohr en su Historia y poder de la prensa. No existió, no existe ni existirá gobernante que no intente, o por lo menos sueñe, con controlar a la prensa. “La libertad de prensa debe estar en manos del Gobierno”, dijo Napoleón, quien agregó: “Abandonarla a sí misma es dormirse junto a un peligro”. Ahora bien, el periodista que tenga dignidad no puede convertirse en apéndice, vocero o propagandista de Gobierno alguno, sea de izquierda, derecha, del centro o adentro, ya que al hacerlo es cooptado por el poder político y ya no tiene moral para ser un testigo confiable de la realidad que refleja. Como lo hizo Hitler en su época —a través de su ministro de propaganda, Joseph Goebbels—, el Gobierno de Evo pretende que la prensa reproduzca sus mensajes. Los que no lo hacen o, peor aún, dan una nota disonante son considerados enemigos o reciben cualquier otro denominativo de la jerga marxista. Evo Morales tiene razón: sólo el 10 por ciento de los periodistas son dignos… aquellos que nunca se doblegaron a Gobierno alguno. * Periodista
http://www.laprensa.com.bo/noticias/22-12-08/22_12_08_opin3.php
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jueves, 18 de diciembre de 2008
Queridos lectores, este viernes tengo mi último examen de la maestría que estoy realizando. Como se imaginaran, no tengo tiempo. Regreso a partir del día lunes.
NOOOO al proyecto de Constitución!!!!
A los que votan Si, les va a faltar lágrimas para llorar y boca para lamentar - agricultor en el tractorazo
NOOOO al proyecto de Constitución!!!!
A los que votan Si, les va a faltar lágrimas para llorar y boca para lamentar - agricultor en el tractorazo
martes, 16 de diciembre de 2008
Ministro Presidente
En Bolivia hemos descubierto una nueva figura política, la del “Ministro Presidente”. Se trata de un ministro que tiene más peso y es más importante que el Presidente de la República. Me estoy refiriendo al Ministro de la Presidencia, defendido a capa y espada por el presidente Evo Morales frente a las imputaciones que formuló el ex presidente Ejecutivo de la Aduana Nacional contra esa autoridad en las que le atribuye su participación en actividades delictivas relativas al contrabando de mercaderías.
En el contexto de un escándalo político como el del presente caso, en lugar de ser el Ministro de la Presidencia el fusible del Presidente de la República; Evo Morales, con su defensa anticipada y apasionada del ministro, se convierte en el fusible de Juan Ramón Quintana. ¿Qué sucedería con el Presidente de la República si, después del debido proceso legal, la justicia llegara a la conclusión —afirmada en una sentencia con calidad de cosa juzgada— de que el Ministro de la Presidencia es culpable y responsable de los hechos que le atribuye el ex presidente Ejecutivo de la Aduana?
El análisis de este caso presenta dos planos: i) el jurídico y ii) el político.
En el plano jurídico, el Ministro de la Presidencia, como el Prefecto del departamento de Pando o como cualquier otro ciudadano que es imputado por la comisión de un delito, tiene el derecho constitucional a la presunción de inocencia mientras no exista una sentencia condenatoria ejecutoriada que declare su culpabilidad. Como paradoja, el Ministro de la Presidencia encabezó un linchamiento mediático del Prefecto de Pando, pasándose por la tapa la presunción de inocencia. En este momento le calza como anillo al dedo a este ministro el lema de “trata a los demás como quisieras ser tratado”, o el de “la justicia tiene que estar por encima y al margen de la manipulación política”.
El Ministro de la Presidencia no puede estar por encima de la ley y la justicia. Cuando decide por sí y ante sí que no se someterá a una investigación porque se considera inocente, se atribuye indebidamente un privilegio que no lo tiene ni el Presidente de la República y menos cualquiera de los ciudadanos de a pie que vivimos en este amado país; ante la menor infracción de tránsito, tenemos que pagar la multa que corresponde.
Resulta imperiosa la investigación independiente e imparcial de estos hechos (también de los hechos de Pando; una investigación no tiene por qué tapar a la otra) porque se tiene que dar una señal clara y contundente a la sociedad de que el Estado no está dispuesto a ser cooptado por la delincuencia organizada del contrabando.
En el plano político, como señal de transparencia para la investigación, es lamentable que Evo Morales no hubiera destituido al Ministro de la Presidencia como lo hizo anteriormente con otros funcionarios de menor jerarquía. Distinta fue la actitud de Barack Obama con el Gobernador del Estado de Illinois o la de Alan García con su jefe y ministros del gabinete.
*Carlos Alarcón es abogado constitucionalista.
http://www.la-razon.com/versiones/20081216_006488/nota_246_731280.htm
En el contexto de un escándalo político como el del presente caso, en lugar de ser el Ministro de la Presidencia el fusible del Presidente de la República; Evo Morales, con su defensa anticipada y apasionada del ministro, se convierte en el fusible de Juan Ramón Quintana. ¿Qué sucedería con el Presidente de la República si, después del debido proceso legal, la justicia llegara a la conclusión —afirmada en una sentencia con calidad de cosa juzgada— de que el Ministro de la Presidencia es culpable y responsable de los hechos que le atribuye el ex presidente Ejecutivo de la Aduana?
El análisis de este caso presenta dos planos: i) el jurídico y ii) el político.
En el plano jurídico, el Ministro de la Presidencia, como el Prefecto del departamento de Pando o como cualquier otro ciudadano que es imputado por la comisión de un delito, tiene el derecho constitucional a la presunción de inocencia mientras no exista una sentencia condenatoria ejecutoriada que declare su culpabilidad. Como paradoja, el Ministro de la Presidencia encabezó un linchamiento mediático del Prefecto de Pando, pasándose por la tapa la presunción de inocencia. En este momento le calza como anillo al dedo a este ministro el lema de “trata a los demás como quisieras ser tratado”, o el de “la justicia tiene que estar por encima y al margen de la manipulación política”.
El Ministro de la Presidencia no puede estar por encima de la ley y la justicia. Cuando decide por sí y ante sí que no se someterá a una investigación porque se considera inocente, se atribuye indebidamente un privilegio que no lo tiene ni el Presidente de la República y menos cualquiera de los ciudadanos de a pie que vivimos en este amado país; ante la menor infracción de tránsito, tenemos que pagar la multa que corresponde.
Resulta imperiosa la investigación independiente e imparcial de estos hechos (también de los hechos de Pando; una investigación no tiene por qué tapar a la otra) porque se tiene que dar una señal clara y contundente a la sociedad de que el Estado no está dispuesto a ser cooptado por la delincuencia organizada del contrabando.
En el plano político, como señal de transparencia para la investigación, es lamentable que Evo Morales no hubiera destituido al Ministro de la Presidencia como lo hizo anteriormente con otros funcionarios de menor jerarquía. Distinta fue la actitud de Barack Obama con el Gobernador del Estado de Illinois o la de Alan García con su jefe y ministros del gabinete.
*Carlos Alarcón es abogado constitucionalista.
http://www.la-razon.com/versiones/20081216_006488/nota_246_731280.htm
El informe que mancilla Bolivia
Por: Edmundo Rocabado V. (*)Todos pensábamos que la presencia de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) en Bolivia iba a ser un instrumento para consolidar la democracia y sometimiento a la legalidad, aparte de fortalecer los derechos humanos; sin embargo, la institución se desfiguró emitiendo el informe de conclusiones con evidente parcialización sobre los acontecimientos sangrientos ocurridos en pando el pasado 11 de septiembre.La redacción de aquel documento fue encargada a una comisión encabezada por el argentino Rodolfo Mattarollo, quien aprovechando de su afinidad política con el gobierno boliviano, dio rienda suelta a serie de suposiciones sin reflejar con claridad e imparcialidad los sucesos que ensangrentaron al país.
El informe es una absurda intromisión a nuestro ordenamiento jurídico; mancilla y hiere a los bolivianos y a los que están en labor de magistrados al calificar como “masacre, crímenes de lesa humanidad y delitos comunes” lo ocurrido en Pando, sin tomar en cuenta las denuncias que pudieron aportar los que no son adherentes al MAS, partido de gobierno, pero que también sufrieron excesos de campesinos militares y policías.Descaradamente Mattarollo afirma que no se tomó en cuenta testimonios de la oposición por ser “inverosímiles”; pero ¿cuánta verdad recogió el argentino y sus acompañantes que comparten ideológicamente con masistas? Esta pregunta permanecerá en la mente de periodistas que no hacemos demagogia, que no nos parcializamos con nadie, sino, defendemos la verdad, la honestidad y luchamos siempre en contra de gobiernos arbitrarios, prepotentes, abusivos; gobiernos que buscan “padrinos’ para seguir cometiendo excesos, violar derechos humanos; padrinos extranjeros que se atribuyen derechos para juzgar e inducir a gobernantes cómo establecer sentencias, desconociendo que nuestro país tiene leyes para todo caso o delito, leyes amparadas por la Constitución Política del Estado.También es lamentable que el Ministerio Público bajando la cerviz de sus integrantes ante la presión del Ejecutivo, utilizarán el informe de Unasur como prueba de las investigaciones que realiza, sabiendo que el documento es parcial y reprobado por enorme sector de la ciudadanía y partidos de oposición.La prensa nacional y los periodistas, a quienes, equivocadamente, nos estigmatizan y los califican como aliados de la derecha, a través de editoriales y opiniones de prestigiosos analistas, critican el informe de Unasur, afirmando que el documento tiene “tendencia partidista dominante de quienes conforman esa comisión”. Prosiguen: “lo que hizo Unasur es algo que desagrada a los organismos internacionales y hace flaco servicio al gobierno” (diario Opinión de Cochabamba).Añade: refiriéndose a los miembros de la comisión “ocultar o quizá nunca lo intentaron porque sus más audaces posiciones ideológicas y sus compromisos”.El Presidente Morales reconoció que Unasur no goza de legalidad y no ha sido reconocida su funcionamiento; entonces, ¿hacia dónde vamos?, ¿quiénes nos quieren manejar? y ¿quiénes quieren hace suyas nuestras leyes? Preguntas que flotan sin respuesta, tampoco creeemos que ningún país del Mundo puede aceptar cualquier intervención descara a su nacionalidad.Ese informe de marras tiene muchas lagunas y emite juicios sin valor real y en ningún párrafo hace mención a la presencia en Pando del Ministro de la Presidencia que puso la leña para encender la hoguera, menos testimonia la muerte violenta de Pedro Oshiro, uno de los primeros muertos aquel fatídico día.(*) Periodista
http://lapatriaenlinea.com/index.php?option=com_content&task=view&id=1338&Itemid=33
El informe es una absurda intromisión a nuestro ordenamiento jurídico; mancilla y hiere a los bolivianos y a los que están en labor de magistrados al calificar como “masacre, crímenes de lesa humanidad y delitos comunes” lo ocurrido en Pando, sin tomar en cuenta las denuncias que pudieron aportar los que no son adherentes al MAS, partido de gobierno, pero que también sufrieron excesos de campesinos militares y policías.Descaradamente Mattarollo afirma que no se tomó en cuenta testimonios de la oposición por ser “inverosímiles”; pero ¿cuánta verdad recogió el argentino y sus acompañantes que comparten ideológicamente con masistas? Esta pregunta permanecerá en la mente de periodistas que no hacemos demagogia, que no nos parcializamos con nadie, sino, defendemos la verdad, la honestidad y luchamos siempre en contra de gobiernos arbitrarios, prepotentes, abusivos; gobiernos que buscan “padrinos’ para seguir cometiendo excesos, violar derechos humanos; padrinos extranjeros que se atribuyen derechos para juzgar e inducir a gobernantes cómo establecer sentencias, desconociendo que nuestro país tiene leyes para todo caso o delito, leyes amparadas por la Constitución Política del Estado.También es lamentable que el Ministerio Público bajando la cerviz de sus integrantes ante la presión del Ejecutivo, utilizarán el informe de Unasur como prueba de las investigaciones que realiza, sabiendo que el documento es parcial y reprobado por enorme sector de la ciudadanía y partidos de oposición.La prensa nacional y los periodistas, a quienes, equivocadamente, nos estigmatizan y los califican como aliados de la derecha, a través de editoriales y opiniones de prestigiosos analistas, critican el informe de Unasur, afirmando que el documento tiene “tendencia partidista dominante de quienes conforman esa comisión”. Prosiguen: “lo que hizo Unasur es algo que desagrada a los organismos internacionales y hace flaco servicio al gobierno” (diario Opinión de Cochabamba).Añade: refiriéndose a los miembros de la comisión “ocultar o quizá nunca lo intentaron porque sus más audaces posiciones ideológicas y sus compromisos”.El Presidente Morales reconoció que Unasur no goza de legalidad y no ha sido reconocida su funcionamiento; entonces, ¿hacia dónde vamos?, ¿quiénes nos quieren manejar? y ¿quiénes quieren hace suyas nuestras leyes? Preguntas que flotan sin respuesta, tampoco creeemos que ningún país del Mundo puede aceptar cualquier intervención descara a su nacionalidad.Ese informe de marras tiene muchas lagunas y emite juicios sin valor real y en ningún párrafo hace mención a la presencia en Pando del Ministro de la Presidencia que puso la leña para encender la hoguera, menos testimonia la muerte violenta de Pedro Oshiro, uno de los primeros muertos aquel fatídico día.(*) Periodista
http://lapatriaenlinea.com/index.php?option=com_content&task=view&id=1338&Itemid=33
lunes, 15 de diciembre de 2008
Editorial La Prensa: En la ruta de lo ilícito
Eso de infringir la ley es algo que en este Gobierno acusa una extrema recurrencia. Casi no hay semana en que la gente afín al Movimiento Al Socialismo no agregue nuevas perlas a su largo rosario de contravenciones. El último de esos atropellos a la legalidad es la forma en que viene contraviniendo leyes expresas en que se basa una resolución de la Corte Nacional Electoral del 21 de noviembre de 2008, que prohíbe terminantemente la aplicación de recursos económicos y uso de bienes públicos en campañas electorales. Se trata de un principio sin cuya observancia se resiente el que corresponde al de la igualdad de oportunidades que debe regir en toda justa electoral. La paridad desaparece de la competencia político-partidaria cuando el partido de Gobierno echa mano de los recursos y medios de comunicación del Estado para ganar terreno al adversario en una campaña por el voto ciudadano. La falta, además, de jurídico-penal (malversación de fondos públicos) es también ética. Según varios trascendidos periodísticos, el Gobierno se vale de la Representación Presidencial para la Asamblea Constituyente (Repac) a fin de incurrir en el referido ilícito. Con aquella sigla se conoce a la institución creada para que “socialice” la Constitución Política del Estado elaborada en Sucre y sancionada en La Glorieta excluyendo a los partidos de la oposición. Después de hacer eso durante el tiempo que funcionó la fracasada Asamblea Constituyente, la Repac gasta cuantiosos recursos no sólo en tareas de divulgación del texto de la Ley Fundamental que irá a referendo dirimidor y ratificatorio el 25 de enero del próximo año, sino también en campañas por radio, prensa y televisión a favor del Sí. Una cosa es proporcionar a la ciudadanía material que le ilustre sobre el tipo de país que diseña el proyecto de nueva Constitución, a fin de que la información le induzca a votar en una u otra dirección en la consulta de enero, y otra muy diferente es instarle abiertamente a que vote por el Sí, que es lo que hace la Repac con recursos que finalmente proceden de los bolsillos de los contribuyentes al fisco, por la vía impositiva. La Repac debutó con un presupuesto de casi 10 millones de bolivianos en la Asamblea Constituyente de Sucre, sobre los que no se han dado a conocer aún los resultados de una fiscalización desde el respectivo ámbito jurisdiccional. A esa suma se agregan ahora los 4 millones que le asignó el Poder Ejecutivo para un trabajo de “socialización” de la Constitución Política del Estado, que más que tal es una propaganda abierta para el Sí, algo considerado irregular hasta por la Corte Nacional Electoral (CNE). Definitivamente y como en el caso expuesto, el Gobierno sigue impertérrito en su marcha por la ruta de lo ilícito.
http://www.laprensa.com.bo/noticias/15-12-08/15_12_08_edit1.php
http://www.laprensa.com.bo/noticias/15-12-08/15_12_08_edit1.php
Al abrir el proyecto de CPE
En el principio (perdón, San Juan), el proyecto de Constitución del MAS nos trae un prólogo irremediablemente cursi para su evangelio, un documento que pretende erigir en la ley suprema de Bolivia. Si el buen gusto en el uso del idioma y el respeto a sus reglas fuesen razón suficiente para descartarlo, sería el caso para decir No a ese borrador. Por mal escrito y por cursi.Leamos las primeras líneas del prólogo: “En tiempos inmemoriales se erigieron montañas, se desplazaron ríos, se formaron lagos. Nuestra Amazonia, nuestro Chaco, nuestro altiplano y nuestros llanos y valles se cubrieron de verdores y flores…”. Ocurre que esas primeras palabras llevan al lector, obligado a leer el documento que puede regir su vida por mucho tiempo, a imaginarse un mundo plácido del que surgen montañas armónicamente como en un ballet y no al de la realidad: la de fuerzas tectónicas descomunales en plena acción para formar esas montañas. ¿Y quién dijo a los inspirados redactores que el frío y desolado altiplano era un jardín verde y florido? Así se va la primera página de los 411 artículos. No voy a entrar en la sustancia y sólo vadearé dos artículos de este documento. El art. 1: “Bolivia se constituye en Estado Unitario Social de Derecho Plurinacional Comunitario, libre, independiente, soberano, democrático, intercultural, descentralizado y con autonomías. Bolivia se funda en la pluralidad y el pluralismo político, económico, jurídico, cultural y lingüístico, dentro del proceso integrador del país”. Uno, que hasta aquí ya agotó el aliento, tiene que volver a respirar profundamente antes de continuar y preparar las turbinas del cerebro porque empiezan los problemas. No sabemos si el Derecho es atributo del Estado unitario o si el Derecho es plurinacional comunitario y un rosario de adjetivos. Si el derecho es del Estado unitario, todo está bien. Si es del plurinacional etc., estamos fritos, porque no sabría decir en cuál de esos derechos yo tengo cabida. La verdad es que como no hay coma alguna en “Estado Unitario Social de Derecho Plurinacional Comunitario”, debo suponer que estaré dentro de esta ensalada que nadie, nadie ha explicado comprensiblemente qué es. La redacción es agresivamente confusa y dilatada. Más problemas se vienen en el art. 2.: “Dada la existencia precolonial de las naciones y pueblos indígenas originario campesino y su dominio ancestral sobre sus territorios, se garantiza su libre determinación en el marco de la unidad del Estado, que consiste en su derecho a la autonomía, al autogobierno y a su cultura, al reconocimiento de sus instituciones y a la consolidación de sus entidades territoriales, conforme a esta Constitución y a la ley”. Primer problema: no sé cómo han determinado la existencia precolonial (antes de 1492) de todas las naciones cobijadas dentro de lo que llamamos Bolivia. No existe estudio antropológico, que yo conozca, capaz de decirme con certeza los orígenes de los pobladores americanos, mucho menos de los de la Amazonia boliviana. ¿No existe la posibilidad de que algunas de ellas surgiesen de la fusión natural de unas tribus con otras? ¿O es que hay estudios genéticos que les aseguran un linaje propio? Si los hubiere, ¿quién autorizó hacerlos? Luego, ¿qué es ancestral? El término es muy vago para ser incluido categóricamente en un proyecto de Constitución. ¿Y quién asegura que tuvieron ‘dominio’? Sin desmerecer los grandes atributos de los pueblos indígenas, a los redactores de este proyecto les faltó modestia o pecaron de arrogancia y hacen un flaco favor a quienes en apariencia quieren servir.
http://www.eldeber.com.bo/2008/2008-12-15/vernotacolumnistas.php?id=081214231043
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Juan Carlos Urenda: estado centralista con autonomías
El proyecto de Constitución aprobado en el Congreso Nacional propone una novedosa forma de Estado en la que coexisten regímenes territoriales autónomos con un Gobierno central acaparador y desmesurado, fórmula ‘a la boliviana’ que puede generar un Estado contradictorio en sí mismo y, por lo tanto, fallido.El grado de autonomía de las entidades territoriales se mide por las competencias que les son asignadas. En el caso de las autonomías departamentales, es cierto que el proyecto establece una estructura básica compuesta por gobiernos departamentales, encabezados por un gobernador, y una Asamblea Legislativa con facultad de dictar leyes departamentales. Pero ¿de qué sirve esa estructura si el proyecto no otorga a los gobiernos departamentales las competencias necesarias para que puedan funcionar de manera autónoma? Lo que pasa es que ni el partido de Gobierno ni los partidos centralistas que acordaron el proyecto creen verazmente en la autonomía, por eso ni la ‘comisión clandestina’ ni la de ‘negociación’ trataron las competencias de los regímenes autónomos departamentales. Lo que sí trataron con cuidado fueron las competencias del Gobierno central, que suman nada menos que 63, distribuidas en privativas indelegables, exclusivas, compartidas y concurrentes, creando lo que probablemente sea el catálogo constitucional competencial para el Gobierno central más extenso y sobredimensionado del mundo (España, por ejemplo, tiene sólo 32 competencias exclusivas para el Gobierno central). En todas esas competencias, el nivel central tiene la potestad de dictar leyes nacionales que, naturalmente, definirán las competencias de forma centralizada. Los proyectistas perdieron de vista aspectos centrales de los regímenes autónomos. Por ejemplo, no concedieron a los gobiernos departamentales competencias para definir políticas públicas en educación y salud, materias básicas de todo régimen autónomo. Es más, en estas materias hay un retroceso con relación a la legislación actual, porque el proyecto establece que inclusive la gestión de las tareas de educación y salud es una labor compartida entre el Gobierno central y los departamentales. Esto es centralismo puro en las competencias más sensibles para la población. Asimismo, la autonomía departamental está atada a una ‘ley marco de autonomías’, que establece los mecanismos de elaboración de los estatutos, la transferencia de competencias y nada menos que el régimen económico-financiero de las competencias autonómicas. Luego mantienen los cinco niveles de gobierno: el nacional, los departamentales, los regionales (pudiendo acceder a ellos las provincias), los municipales y los indígenas. Los gobiernos regionales no harán otra cosa que cercenar competencias y recursos a los gobiernos departamentales, y los cinco niveles de gobierno garantizan la ingobernabilidad. Hubo, pues, una conversión sin fe en las autonomías y el resultado es un régimen de autonomías departamentales que contiene el germen de su propia ineficiencia y anulación, concebido precisamente por los representantes de los departamentos donde ganó el No por dicha forma de Estado. Por eso está mal hecho.
* Abogado constitucionalista
http://www.eldeber.com.bo/2008/2008-12-15/vernotacolumnistas.php?id=081214231209
* Abogado constitucionalista
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sábado, 13 de diciembre de 2008
La eficacia de un invento mediático
“La oposición a Evo Morales es la expresión de la oligarquía terrateniente, de la derecha fascista, racista y del separatismo que quiere dividir a la patria y está representada por los prefectos y comités cívicos de la llamada media luna”.Éste es el sorprendente invento mediático elaborado y posicionado en el ‘mercado’ del sistema nacional y mundial por un núcleo de expertos altamente calificados en el dominio de las ciencias de la comunicación, contratados por el Gobierno central y conducidos por un profesional con fama de ‘encarnación de Joseph Goebbels’, el mítico ministro de Propaganda de Adolf Hitler.La primera regla en estrategia de propaganda, basada hasta en tácticas de guerra, es que el ‘producto’ tiene que posicionarse en el ‘imaginario colectivo’.Al cabo de tres años de intenso y frenético ‘bombardeo’ por ‘aire, mar y tierra’ en espacios de prensa, radio y televisión, a toda hora del día y de la noche y hasta en la madrugada, al punto de consumir el 60% de los gastos del Ministerio de Gobierno, podemos afirmar con cierta dosis de sorpresa y desencanto que el objetivo gubernamental ha sido logrado en gran medida.Es posible que los factores reales del poder en América Latina y el mundo estén convencidos de la distorsión profunda del invento mediático del Gobierno de Evo Morales, pero la ‘opinión pública’ de pueblos y vastos sectores sociales del continente sí se lo han creído.Lo grave es que a cada ‘invento’ mediático del Gobierno no ingresó en el campo de batalla –porque de eso se trata, de una guerra mediática– el campo opositor; el actual régimen tuvo la habilidad de llevar a la oposición hacia un terrero desconocido, donde todo el ‘espacio’ lo ha ocupado sólo él y después ha sido más fácil diezmar a las fuerzas del ‘enemigo’ sobre la base de la represión, el temor y el chantaje, a través de la vergonzante utilización del Ministerio Público y la actitud sumisa de las FFAA.La otra cara de la medalla –para empezar, la votación mayoritaria de los prefectos, los cabildos multitudinarios, la lucha ciudadana masiva y tenaz en calles y plazas de los pueblos y de líderes de la ‘media luna’ por la autonomía, en contra de una Constitución ilegal aprobada en cuarteles y en medio de luto y sangre– se ha ido diluyendo al paso de la destrucción del Estado de derecho y la instalación de un régimen autoritario.Ahora, el poderoso núcleo de la propaganda del Gobierno está desplegando toda su capacidad de manipulación y sesgo para hacer de la Constitución, que están seguros de aprobar por ‘goleada’ el 25 de enero de 2009, la ‘panacea’ a los problemas gravísimos que confronta el país. ¡La nueva Constitución profundizará la división y el enfrentamiento social!Sin embargo, la intensa propaganda del Gobierno dice todo lo contrario y, a veces, de tanto repetir una mentira, como cuenta la doctrina de medios, los ciudadanos comunes terminan creyéndola como verdad.La esperanza que se alimenta es que todo tiene un límite y que frente a tanta saturación, manipulación y engaño el pueblo recobre el sentido común para votar correctamente el 25 de enero.
http://www.eldeber.com.bo/2008/2008-12-13/vernotacolumnistas.php?id=081212232931
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Entre la discidencia y el servilismo
Más allá de las obvias diferencias correspondientes a sus respectivas circunstancias históricas, todos los procesos políticos que se proponen transformar radicalmente las estructuras económicas y políticas de la sociedad tienen características comunes. Las muchas revoluciones que se han producido durante los últimos siglos muestran rasgos que les son comunes. Uno de ellos consiste en que una vez superada la etapa inicial, la de la euforia provocada por las enormes expectativas que unen a quienes se identifican con la causa revolucionaria, comienzan a aflorar las discrepancias internas. Los abusos de poder en que incurren los nuevos jerarcas, la corrupción, el fanatismo, la intolerancia hacia las críticas provenientes de las propias filas, son, entre otros, los síntomas como se manifiesta ese fenómeno. Cuando eso ocurre, los que dominan en el nuevo régimen se encuentran ante un frente de lucha interno. La censura, la represión, la coerción, hasta entonces dirigidas sólo contra “los enemigos del cambio”, comienzan a llegar también a aquellos que le ponen un límite a su lealtad al proceso. Es la hora de los disidentes, de las purgas internas y de los serviles. Al llegar a ese punto, se traza una nítida línea demarcatoria entre quienes son leales y quienes no lo son. Y por lealtad ya no se entiende la adhesión consciente, basada en ideales, valores o principios doctrinarios. Eso ya no es suficiente. Lo que se requiere es servilismo incondicional, ciego acatamiento a la voluntad del caudillo y sus arbitrariedades, total renuncia al espíritu crítico. En Bolivia estamos siendo testigos de las primeras manifestaciones de la nueva etapa a la que ingresa el “proceso de cambio”. Es de las filas oficialistas de donde provienen las más serias denuncias contra los excesos de la jerarquía gobernante y quienes optan por la lealtad a sus propias convicciones se alejan o son alejados, y su lugar es ocupado por los más dispuestos a exhibir con orgullo una actitud lacayuna libre de todo escrúpulo. Notables ejemplos de esto último los hemos visto recientemente. Es el caso de un ex activista defensor de los derechos humanos transformado en un entusiasta violador de los mismos. Un periodista, además ex dirigente de su sector, convertido en guionista de una feroz arremetida contra su gremio para congraciarse con los dueños del poder es otra elocuente muestra de las cualidades que el régimen exige a sus servidores. A medida que avanza el proceso revolucionario, la aplicación de las nuevas reglas se va extendiendo a toda la sociedad. Pero se comienza por las propias filas. Por ahora, quienes tienen que elegir entre la lealtad, la disidencia o el servilismo, son los seguidores del MAS y su proyecto político.
http://www.lostiempos.com/noticias/13-12-08/editorial.php
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DEFIENDE TUS DERECHOS, VOTA NOO!!

